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BLOGUE DO MINHO

Espaço de informação e divulgação da História, Arte, Cultura, Usos e Costumes das gentes do Minho e Galiza

BLOGUE DO MINHO

Espaço de informação e divulgação da História, Arte, Cultura, Usos e Costumes das gentes do Minho e Galiza

O FALAR DOS CANARINOS. UM DIALETO DO ESPANHOL MUITO APORTUGUESADO

I - O TEXTO E AS TRADUÇÕES

       Para findar a descrição geral da profunda influência portuguesa no povo canarino, com um exemplo mais aprofundado dos que foram expostos no artigo anterior intitulado: CANÁRIAS: UMA PROFUNDA INFLUÊNCIA PORTUGESA, publicado a terça-feira dia 28 de fevereiro de 2017, temos escolhido a  linguagem, pois sem dúvida, é onde se pode ver com mais clareza o efeito luso. O falar dos canarinos é um dialeto do espanhol de base andaluza e portuguesa, no que se refere à fonologia é muito influenciado pelo dialeto andaluz e, no que toca ao vocabulário, tem um grande aporte lexical da língua portuguesa. Neste artigo publicamos uma estória escrita primeiramente em dialeto canarino, a seguir a tradução em português com regionalismos e, finalmente,  a tradução em espanhol estandardizado da Península Ibérica, com o objeto de conseguir com a comparação do texto dialetal com as traduções, uma melhor apreciação da profunda influência portuguesa na cultura do povo canarino. No próximo artigo publicaremos a análise, fonológico, morfológico, semântico e etimológico do texto da estoria da minha autoria e a bibliografia.

 

       Diz Pedro Hernández Hernández em PSICOLOGIA E VIDA DO ATUAL HOMEM CANARINO, p. 504 da sétima edição (1999) do magnífico livro Natura y Cultura de las Islas Canarias “Natureza e Cultura das Ilhas Canárias”, que: «A pegada portuguesa perdura em muitos elementos culturais (edifícios, instrumentos, etc.), mas é no vocabulário canarino cheio de portuguesismos, onde melhor se pode compreender a influência de aquele país. São muitas as palavras referentes a instrumentos de trabalho, a questões agrícolas e pesqueiras. No aspeto humano o que mais nos chama a atenção é o conjunto de vocábulos referentes a espetos físcos: Petudo (jorobado), gago (tartamudo), cañoto (zurdo), jeito (movimento simples), engoruñarse (encogerse), escarrancharse (despatarrarse), lambuzarse (passar os lábios ou a língua por algo e também implica manchar-se), engajarse (atragantarse)... no aspeto afetivo destaca o vocábulo maguas que exprime o sentimento de amargura ante a imposibilidade de algo. Não saberíamos determinar a razão dessa influência portuguesa em tais aspetos. O que sim podemos dizer é que um povo, como o português, que chega introduzir termos de expressão corporal e afetiva em outro, como o canarino, é que a sua influência e tão importante, como para pensar que tem contribuído decisivamente na formação da essência íntima de esse povo canarino.». O autor destaca a negrito os portuguesismos do dialeto canarino e dentro de parênteses curvos põe o termo correspondente em espanhol estandardizado, assim temos: jorobado “corcunda”, cañoto “canhoto”, engoruñarseengrunhar-se (regionalismo) encolher-se”, escarrancharse “escarranchar-se”, lambuzarse “lambuzar-se” e engajarse “engasgar-se”.

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       Capa do livro: Natureza e Cultura das Ilhas Canárias, obra de vários autores com a coordenação de Pedro Hernández Hernández, que essencial para conhecer as Ilhas Afortunadas e o povo que as habita.

 

       Nós, como no blogue não é possível utilizar diferentes cores para indicar os portuguesismos, os canarismos, os guanchismos, os hispano-americanismos, os anglicismos e os galicismos, optamos por indicar os portuguesismos a negrito, sublinhar os canarismos, escrever os guanchismos em itálico, «pôr os hispano-americanismos entre aspas», (inserir os anglicimos dentro de parênteses curvos) e incluir /os galicismos dentro de barras/.

 

       Em seguida, transcrevemos o texto da pequena estória da minha autoria, onde se corrobora as palavras de Pedro Hernández Hernandez e, os leitores comprovarão, que da profunda influência portuguesa que temos e descrevemos, não falamos com excesso, é toda uma certeza.

 

EM DIALETO CANARINO

 

El día que cogimos las «papas»

 

       Las andoriñas volaron bajo aberruntando la semana morriñenta que tuvimos. Acabó la morriña cuando se vio el arco de la vieja y, después de cortar las ramas de las «papas», hoy peguemos a coger las (autodates), las (chineguas), las rosadas y las terrentas, yo espero que no estén aguachentas, no haigan muchas bichadas ni hallarlas desaboridas. Estaba preparando el almuerzo con mi hijo pequeño Rayco y como es desinquieto, le di /creyones/ y hojas para entretenerlo, pues cuando él está pintando no le da por reinar ni acaba amulado. Oí que me llamaban y tuve que ir para abrir la puerta del patio porque estaba cerrada con fechillo y empenada de la lluvia. Era mi prima Lala y comadre, porque es la madrina de Rayco, trajo un (táper) con beletén, una de sus cabras parió cuatro baifos, un balayo atestibado con naranjas de sus naranjeros, piñas de millo con frondosas fajinas y greñas y un bubango grande y cumplido, a su ahijado le dio un chupete, una chocolatina y un machango de los que ella hace, con la baña que tiene se escarranchó en el sillón fofo para darle a la taramela.

       -¡Parece que vienes jariada!-Insinué yo.

       -¡Me duelen los ñoños porque esta noche va a llover!-Manifestó ella.

       -¡En las verijas de alguna!- Consideré yo y ella sonrió.

       Entró mi hijo Zebenzui y mi prima como tiene el costumbre de golifiar, se expresó y preguntó como ella hace siempre.

       -¡Hola mi niño!, ¡Siempre te veo de relance!, ¡Qué alto estás y flaco como un cangallo!

       -¿Por qué vienes enguruñado que pareces un petudo?, ¿Qué te pasó en la pata que estás cojo?

       -¡Con el pelo cortado rente parece que estás enfermo!

       Zebenzui le respondió entodavía fañoso.

       - Fui de fogalera pa Tacoronte, como a las tantas de la noche no hay «guagua» y no tenía (moni) pa coger un taxi, vine a pata en manga camisa sin (pulóver), chamarra ni anorak, con el chubasco que se dio me enchumbé y con el pelete me tullí y pillé un resfriado. Al día siguiente fui de tenderete a la romería de Guamasa, onde (trinqué) vino y cogí una torta, con la tontura, no me di cuenta y pisé una bosta, antes del partigazo, intenté apoyarme y me di un jeito en la barriga de la pierna, llegué con el totizo al suelo, me hice un totufo y acabé embostado. ¡Estoy como si me hubiesen dado una jarca palos!

       -¡Ay, fuerte tolete estás! ¡Eso te pasa por novelero e irte de trulenque!- Opinó mi prima.

       -¡Fos! ¡A alguien le jieden los zapatos a mierda!-Expresé con repugnancia y rápidamente para evitar que mi hijo repondiera a la opinión de mi prima, porque ella siempre aprovecha para fincharlo, sabe que a él no le gusta que le digan nada.  

       -¡Yo tengo las lonas limpias! -Afirmó mi prima.

       -¡Son los míos! Es porque pisé una bosta cuando entré en el camino sin darme cuenta.-Explicó Zebenzui.

       -¡Pues estrenaste los chazos que te puso el zapatero en las botas!- Le dije sonriendo a mi hijo.

       Zebenzui vino a coger un fonil para llenar las garrafas de vino, en la huerta los que estaban apañando las «papas» no podían estar sin el (trinque) y ya se habían jilvanado dos garrafas, pero con el solajero les daba secura y tenían que matar la sede. Agarró el de plástico que estaba en el escanillo de la gaveta, porque el de chapa estaba ferrugiento y jurado. Le dije que no mesturara el vino que se vira y tapara bien el garrafón, que cogiera el rolón para las gallinas, la comida del cochino, pasara por el goro y vaciara el balde en la pileta hasta el fondaje, tuviera cuidado con el entullo de las obras y las liñas de la ropa, porque está tan espigado y es un espicho que igual ni las ve y se pega un chuchazo.

       Cuando Lala dijo que se iba, la convidé a yantar porque estaba esmagada, pero no quiso.

       -¡Échate una «papita», mujer y coge un fisco gofio de la bimba que está amasado con plátanos y «guarapo», para que no te quedes con la magua!- Le sugerí.

       -¿Qué hiciste de conduto? Me preguntó mi prima.

       -¡Tollos! Le respondí.

       Se comió un puñito gofio y una «papa» borralla con un cachito tollo, como el mojo colorado estaba picón, soltó un espirrido porque se irritó la garganta, se quemó los bezos y empezó a resoplar y abanarse con la mano, también estaba algo engajada, pensé que se iba a quedar callada, le ofrecí un tanganazo vino y no quiso, bebió agua de la talla y después de arrotar siguió alegando. De repente, le cayó un perenquén del techo encima los senos, se levantó y pegó a correr de un lado pa otro disparatada y sacudiéndose, se trompezó con una silla y del estampido que le dio a la repisa se fue de varetas, cayó al suelo el gánigo que me regaló mi hija Guacimara por el día de las madres y se hizo gofio.

       Al final, con el susto Lala salió como un foguete, vi que el chiquillo se estaba alongando por la ventana y creí que era para ver un folelé que estaba aposado en la tabaiba, pero cuando lo cogí todo rañoso y  lambuciado, volvió a alongarse y abrió la cañota, del matapiojos le saltó al jurabollos y dijo dulcemente:

       -¡Sarantontón, sarantontón, abre tus alitas y vete con Dios!-

       Oí el barullo del rancho que venía a comer, miré pal suelo y estaba todo sorroballado de chocolate, lleno de pelujas porque Rayco le arrancó los pelos al machango y lleno de cachitos de gánigo, papeles y /creyones/ por todos los lados, un patiñero.

 

       A seguir a tradução em português com regionalismos assinalados com asteriscos, porque nós gostamos de respeitar a imensa variedade dialetal da formosa língua portuguesa, para nós todas as variantes têm o mesmo valor que o português europeu e o português brasileiro. Diz-me como falas e dir-te-ei de onde és, a pátria do homem é a sua fala e a riqueza de uma língua é a sua diversidade. Obviamente, o canarino não é um dialeto da língua portuguesa, mas há pessoas que afirmam que é um dialeto misto, das duas línguas nacionais, oficiais ou principais da Península Ibérica, outros dizem que é um crioulo como o papiamento, nós declaramos com firmeza que é um dialeto do espanhol muito aportuguesado, porque utiliza uma grande quantidade de termos, expressões e algumas construções gramaticais da língua portuguesa, mas a sua estrutura é espanhola e vários dos empréstimos lusos incorporados no seu vocabulário foram espanholizados. Por esta razão, os lusitanismos da nossa fala que têm a sua origem em palavras portuguesas ou tomam outro significado no dialeto canarino que já nada tem a ver com as diferentes aceções de vocábulos de qualquer dialeto da língua portugesa, são substituídos na tradução pelos termos utilizados pelo dialeto padrão da língua portuguesa em Portugal. Os leitores não se devem preocupar, pois na análese do texto da estória que publicaremos no próximo artigo, cada lusismo terá o seu correspondente termo no dialeto padrão da língua portuguesa em Portugal e no espanhol estandardizado da Península Ibérica, por exemplo: talha* é um regionalismo usado em várias províncias portuguesas, mas o significado que lhe damos nas Ilhas Canárias corresponde mais com o de alcarraza no dialeto padrão do português europeu e no espanhol europeu estandardizado pelos meios de comunicação. Por último, na tradução os canarismos, guanchismos, «hipano-americanismos», (anglicismos), e /galicismos/ são traduzidos para o português quando há termo equivalente, no análese também serão analisadas estas palavras.

 

EM PORTUGUÊS COM REGIONALISMOS

 

O dia que apanhamos as «batatas»

 

       As andorinhas voaram baixo aberruntando* a semana morrinhenta que tivemos. Acabou a morrinha quando se viu o arco da velha e, despois de cortar as ramas das «batatas», hoje pegamos a apanhar as (atualizadas), as (Rei Eduardo), as cor-de-rosa e as terrentas, eu espero que não estejam aguacentas, não hajam muitas bichadas nem achá-las insípidas. Estava a preparar o almoço com o meu filho pequeno Rayco e como é desinquieto, di-lhe /craiões/ e folhas para o entreter, pois quando ele está a pintar não lhe dá por reinar* ou acabar amuado. Ouvi que me chamavan, tive de ir para abrir a porta do pátio porque estava fechada com fechinho y empenada pela chuva. Era a minha prima Candelária e comadre, porque é a madrinha de Rayco, ela trouxe um (tupperware) com colostro, uma da suas cabras pariu quatro cabritos, um balaio repleto com laranjas das suas laranjeiras, pinhas* de milho com frondosos folhelhos e barbas e um bogango* grande y comprido, ao seu afilhado deu-lhe um chupa-chupa, una barra de chocolate e um  boneco dos que ela faz, com a banha que ela tem se escarranchou na poltrona fofa para lhe dar à taramela.

       -Parece que tu vens cansada!-Insinuei eu.

       -Doem-me os dedos dos pés porque esta noite vai chover!-Manifestou ela.

       -Nas virilhas dalguma!- Considerei eu e ela sorriu.

       Entrou o meu filho Zebenzui e a minha prima como tem o costume de bisbilhotar, exprimiu-se e preguntou como ela faz sempre.

       -Olá o meu menino!, Sempre te vejo por acaso!, Que alto estás e magro como un cangallo!

       -Porque é que vens engrunhado* que pareces um corcunda?, O que foi o que te aconteceu na pata que estás coxo?

       -Com o cabelo curtado rente parece que estás doente!

       Zebenzui respondeu-lhe ainda fanhoso.

       -Fui de farra para Tacoronte, como às tantas da noite não há «autocarro» e não tinha (dinheiro) para apanhar um taxi, vim à pata* em mangas de camisa sem (suéter), blusão nem anoraque, com o chubasco que caiu me enchumbei e com o frio de rachar, fiquei tolhido e apanhei um resfriado. Ao dia seguinte fui de festa à romaria de Guamasa, onde (bebi) vinho e apanhei uma torta, com a tontura, não percebi e pisei uma bosta, antes da queda de costas, tencionei apoiar-me e produzi-me um jeito na barriga da perna, cheguei com o toutiço ao chão, fiz-me um galo e acabei cheio de bosta. Estou como se me tivesem dado uma tereia!

       -Oh, que grande tolo tu és! ¡Isso acontece-te por borguista e ir-te de borga!- Opinou a minha prima.

       -Fó*! ¡A alguem fedem-lhe os sapatos a merda!-Exprimi com repugnância e rápidamente para evitar que o meu filho respondera à opinião da minha prima, porque ela sempre aproveita para o incomodar, sabe que ele não gosta que lhe digam nada. 

       -Eu tenho as alpercatas limpas! -Afirmou a minha prima.

       -São os meus!, É porque pisei uma bosta quando entrei no caminho sem tomar conta.-Explicou Zebenzui.

       -Pois estreas-te os remendos que te pôs o sapateiro nas botas!- Disse-lhe sorrindo ao meu filho.

       Zebenzui veio apanhar um funil para encher as garrafas de vinho, na horta os que estavam a apanhar as «batatas» não podiam estar sem o (beber) e já se tinham bebido com rapidez duas garrafas, mas com a soalheira dava-lhes secura e tinham de matar a sede. Agarrou o de plástico que estava no escaninho da gaveta, porque o de folha estava ferrugento e furado. Disse-lhe que não misturara o vinho que se envinagra e tapara bem o garrafão, que apanhara o rolão para as galinhas, a comida do porco, passara pelo chiqueiro e esvaziara o balde na pia até a fundagem, tivese quidado com o entulho das obras e as linhas da roupa, porque está tão espigado e é um espicho que igual nem as ve e se dá un golpe com as linhas.

       Quando Candelária disse que se ia, convidei-a para almoçar porque estava esmagada, mas não quis.

       -Come-te uma «batatinha», mulher e apanha um bocadinho de gofio da bola que está amassado com bananas e «mel de palmeira canarina», para que não fiques com mágoa!- Sugeri-lhe.

       -¿Que fiseste de conduto? Preguntou-me a minha prima.

       -Tolhos! Respondi-lhe.

       Comeu-se um punhinho de gofio e uma «batata» borrallo com um bocado de tolho, como o molho vermelho estava picante, soltou um berro porque se irritou a garganta, quemou-se os beiços e começou a bufar e abanar-se com a mão, também estava algo engasgada, achei que ia ficar calada, ofereci-lhe um trago grande de vinho e não quis, bebeu água da talha* e depois de arrotar siguiu a falar. De repente, caiu-lhe uma osga do teto acima dos seios, levantou-se e pegou a correr de um lado para otro atrapalhada e sacudindo-se, tropeçou-se com uma cadeira e do golpe forte que lhe deu à prateleira caiu de bruços, caiu ao chão o gánigo que me regalou a minha filha Guacimara pelo dia da mãe e acabou feito cacos.

       Afinal, com o susto Candelária saiu como um foguete, vi que a criança estava a assomar-se à janela e achei que era para ver uma libélula que estava pousada na tabaiba, mas quando o apanhei tudo ranhoso*  e lambuzado, voltou a assomar-se à janela, abriu a canhota, do mata-piolhos saltou-lhe para o fura-bolos e disse docemente:

       -Joaninha, joaninha, abre as tuas asinhas e vai com Deus!-

       Ouvi o barulho do rancho que vinha almoçar, olhei para o chão e estava tudo besuntado de chocolate, cheio de pelugem porque Rayco arrancou os cabelos ao boneco e de cacos do gánigo, papeis e /craiões/ por todos os lados, um patinheiro*.

 

       Finalmente, a tradução em espanhol europeu estandardizado pelos meios de comunicação, que não é um dialeto padrão e normativo, porque no mundo hispanófono não existem, nem se corresponde com o castelhano. Espanhol e castelhano não são sinónimos, espanhol é a língua oficial dos países hispanofalantes, nos que se encontra Espanha e, castelhano é uma das suas variantes, o dialeto que se fala em Castela.

 

EM ESPAÑOL EUROPEU ESTANDARDIZADO

 

El día que cogimos las «patatas»

 

       Las golondrinas volaron bajo barruntando la semana lloviznosa que tuvimos. Acabó la llovizna cuando se vio el arcoíris y, después de cortar los tallos de las «patatas», hoy empezamos a coger las (actualizadas), las (Rey Eduardo), las rosadas y las terrosas, yo espero que no estén aguanosas, no hayan muchas llenas de bichos ni hallarlas desaboridas. Estaba preparando el almuerzo con mi hijo pequeño Rayco y como es inquieto, le di /crayones/ y hojas para entretenerlo, pues cuando él está pintando no le da por enfurecer ni acaba enfadado. Oí que me llamaban y tuve que ir para abrir la puerta del patio porque estaba cerrada con cerrojo y alabeada de la lluvia. Era mi prima Candelaria y comadre, porque es la madrina de Rayco, trajo un (tupperware) con calostro, una de sus cabras parió cuatro cabritos, un cesto de escasa altura repleto con naranjas de sus naranjos, mazorcas de maiz con frondosas farfollas y barbas y un calabacín canario grande y alargado, a su ahijado le dio un chupachús, una chocolatina y un muñeco de los que ella hace, con la barriga que tiene se despatarró en el sillón blando para darle a la lengua.

       -¡Parece que vienes cansada!-Insinué yo.

       -¡Me duelen los dedos de los pies porque esta noche va a llover!-Manifestó ella.

       -¡En las ingles de alguna!- Consideré yo y ella sonrió.

       Entró mi hijo Zebenzui y mi prima como tiene la costumbre de curiosear, se expresó y preguntó como ella hace siempre.

       -¡Hola chaval!, ¡Siempre te veo de casualidad!, ¡Qué alto estás y flaco como un enfermo!

       -¿Por qué vienes encogido que pareces un jorobado?, ¿Qué te pasó en la pierna que estás cojo?

       -¡Con el pelo cortado al ras parece que estás enfermo!

       Zebenzui le respondió todavía gangoso.

       - Fui de parranda para Tacoronte, como a las tantas de la noche no hay «autobús» y no tenía (dinero) para coger un taxi, vine a pie en mangas de camisa sin (suéter), chaqueta ni anorak, con el chaparrón que cayó me empapé y con el frío intenso me pasmé y pillé un resfriado. Al día siguiente fui de fiesta a la romería de Guamasa, donde (bebí) vino y cogí una borrachera, con el desvanecimiento, no me di cuenta y pisé una boñiga, antes del costalazo, intenté apoyarme y me hice un esguince en la pantorrilla, llegué con la nuca al suelo, me hice un chichón y acabé emboñigado. ¡Estoy como si me hubiesen dado una paliza!

       -¡Ay, tremendo torpe estás! ¡Eso te pasa por juerguista e irte de jarana!- Opinó mi prima.

       -¡Qué asco! ¡A alguien le hieden los zapatos a mierda!-Expresé con repugnancia y rápidamente para evitar que mi hijo respondiera a la opinión de mi prima, porque ella siempre aprovecha para molestarlo, sabe que a él no le gusta que le digan nada. 

       -¡Yo tengo las alpargatas limpias! -Afirmó mi prima.

       -¡Son los míos! Es porque pisé una boñiga cuando entré en el camino sin darme cuenta.-Explicó Zebenzui.

       -¡Pues estrenaste los parches que te puso el zapatero en las botas!- Le dije sonriendo a mi hijo.

       Zebenzui vino a coger un embudo para llenar las garrafas de vino, en la huerta los que estaban recogiendo las «patatas» no podían estar sin el (beber) y ya se habían bebido con rapidez dos garrafas, pero con la soleada les daba sequedad y tenían que saciar la sed. Cogió el de plástico que estaba en la casilla del cajón, porque el metálico estaba oxidado y agujereado. Le dije que no mezclara el vino que se avinagra y tapara bien la garrafa grande, que cogiera la harina de millo para las gallinas, la comida del cerdo, pasara por el chiquero y vaciara el cubo en la pila hasta el fondo, tuviera cuidado con el escombro de las obras y las cuerdas de la ropa, porque está tan alto y es un flacucho que igual ni las ve y se pega un latigazo.

       Cuando Candelaria dijo que se iba, la invité a almorzar porque estaba hambrienta, pero no quiso.

       -¡Cómete una «patatita», mujer y coge un poco de gofio de la pella que está amasado con plátanos y «miel de palma», para que no te quedes con el desconsuelo!- Le sugerí.

       -¿Qué hiciste de acompañamiento? Me preguntó mi prima.

       -¡Tollos! Le respondí.

       Se comió un puñito de gofio y una «patata» rescoldo con un trocito de tollo, como la salsa roja estaba picante, soltó un berrido porque se irritó la garganta, se quemó los labios y empezó a resoplar y abanicarse con la mano, también estaba algo atragantada, pensé que se iba a quedar callada, le ofrecí un trago grande de vino y no quiso, bebió agua de la alcarraza y después de eructar siguió hablando. De repente, le cayó una salamanquesa del techo encima de los senos, se levantó y empezó a correr de un lado para el otro trastornada y sacudiéndose, se tropezó con una silla y del golpe fuerte que le dio a la repisa cayó de bruces y tiró al suelo el gánigo que me regaló mi hija Guacimara por el día de las madres que acabó hecho añicos.

       Al final, con el susto Candelaria salió como una flecha, vi que el niño se estaba asomando por la ventana y creí que era para ver una libélula que estaba posada en la tabaiba, pero cuando lo cogí todo sucio y pringado, volvió a asomarse y abrió la zurda, del pulgar le saltó al índice y dijo dulcemente:

       -¡Mariquita, mariquita, abre tus alitas y vete con Dios!-

       Oí el alboroto de la familia que venía a almorzar, miré para el suelo y estaba todo restregado de chocolate, lleno de pelusas porque Rayco le arrancó los pelos al muñeco y lleno de trocitos del gánigo, papeles y /crayones/ por todos los lados, un piso sucio.

 

Jesús Acosta

 

ACGEIA